Rodando cine: ¡Límite 48 Horas!

Ay, el cine… Difícil y, a la vez, apasionantísimo” oficio. Tan capaz de elevarnos al Séptimo Cielo (Get it, anyone?) como de arrastrarnos hacia el Abismo de cabeza y sin frenos. Y, no obstante, ¡ahí seguimos, siempre en la brecha, como buen@s soldados!

Si, ya de por sí, rodar cine es un reto mayúsculo, ¡crearlo, filmarlo y editarlo con un límite de 48 horas, directamente, es de loc@s! Y… ¡Precisamente por eso, el equipo de Scoundrelous Films (productora de ficción recientemente constituida y con la que esperamos dar MUCHA caña) nos lanzamos de cabeza a por un desafío de este calibre!

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Qué estuvimos haciendo

Para poneros en antecedentes: nuestro propósito era demostrar que éramos capaces de guionizar, planificar, filmar, editar y realizar la posproducción visual y sonora de un cortometraje en la friolera de dos días. El resultado: un thriller rodado en inglés, cuyo título es “Troubled Waters“.

Para ello, nos trasladamos a Sant Carles de la Ràpita, Tarragona, el pasado 12 de Octubre. Nuestra idea era aprovechar el puente relativo a esa festividad para, con tranquilidad, poder reservarnos unos días completamente destinados a hacer cine.

El proceso creativo

Una vez allí, dedicamos todo el día previo a localizar. Ya conocíamos de antemano la inmensa belleza de esos paisajes, pero queríamos inspirarnos de cara a crear una historia que pudiéramos rodar con rapidez y efectividad, sacando el máximo rendimiento a los recursos de los que disponíamos (suficientes gracias a nuestro presupuesto, pero alejados de lo que se espera de un rodaje convencional).

Ya de noche, comenzamos a pensar y a plantear distintas propuestas. Éramos un equipo de cinco personas y todas poníamos nuestra mente, nuestros recursos y nuestras capacidades al servicio del proyecto, de modo que trabajamos en igualdad de condiciones, enriqueciéndonos mediante brainstormings y votaciones hasta que consensuamos una propuesta definitiva, obra de José Luis Cartes.

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En el cine, no todo es sufrir… 🙂

Accidentado no… ¡Lo siguiente!

Al día siguiente, pusimos el “reloj” en marcha. Y fue justo ahí, pese a tener ya once años de bagaje enfrentándome a la presión del cronómetro en cada rodaje… ¡Cuando comprendí perfectamente la enorme presión a la que se enfrentan los concursantes de “Masterchef y similares!

En este proceso, cada persona tuvo que trabajar en modo multitarea, tomando decisiones rápidas de forma constante. Lo que nos salvó de que el rodaje se convirtiera en un caos fue dedicar las primeras horas, desde Guión, Dirección y Dirección de Fotografía, a rematar el libreto como es debido, así como a planificar muy bien cada tiro de cámara, en base a nuestro trabajo previo de localización.

Pero claro… De poco sirve esto cuando tienes que enfrentarte a una horda insaciable de mosquitos (cosa de rodar en pantanos y aguas cenagales), a los cambios de luz constantes, a los imprevistos que conlleva un rodaje en exteriores y, por supuesto, al agotamiento

Un desenlace no menos aventurado

Con muchas picaduras de mosquito a cuestas, así como horas arrastradas de sueño y de cansancio… ¡Llegó la hora de editar! Y os garantizo que montar un cortometraje de intriga y acción, con tantos planos como el nuestro, no es nada sencillo. La clave es tener las ideas muy claras sobre el resultado final, y visionar muy bien el material del que se dispone antes siquiera de tocar una sola tecla.

Y, tras una noche loquísima y eterna, editando y sonorizando el corto mientras nuestro D.O.P. Artur Cruz etalonaba y pulía los últimos detalles, llegó el momento de exportar… Y ahí es donde se torció la cosa: probablemente, debido a haber tenido nuestros ordenadores trabajando a pleno rendimiento, no hubo manera de exportarlo hasta pasados unos días. Mientras que, creativamente, cumplimos como unos campeones… “Técnicamente”, incumplimos nuestro propósito de tener un nuevo cortometraje en 48 horas.

De modo que lo que ahora tenemos entre manos es un corto de 48 horas a lo Schrödinger: es y no es, al mismo tiempo.

Aprendizajes obtenidos

  • Pese a todos los inconvenientes, pese a todas las dificultades, pese a todo lo padecido… Valió la pena
  • La pasión por el arte vence con creces al cansancio, al hambre y a la privación de sueño
  • Si tienes pensado presentarte a un concurso de 48 horas, ¡ten el guión ya escrito y simplemente moldéalo a las bases del concurso, o te faltarán horas!
  • ¡Y lleva ordenadores de sobra, todos ellos equipados con el mismo software de edición y copias de seguridad del proyecto, por si alguno falla a la hora de exportar!
  • En el rodaje, el cansancio hará mella en ti y en el equipo. Recuerda en todo momento que es natural, y que todo volverá a su cauce
  • Cuando creas que lo tienes todo controlado… Créeme, ¡apenas has empezado a atar las cosas!

¿Qué te ha parecido?

Espero de corazón haberte entretenido y aportado algo con esta entrada. Si tienes cualquier duda o comentario, ¡no dudes en dejármela escrita abajo y te responderé tan pronto pueda!

¡Un abrazo y hasta pronto!

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