Por qué debes Comunicarte mejor con tus Actores

Por qué debes Comunicarte Mejor con tus Actores

Dirigir cine es un oficio apasionante… ¡Pero también conlleva una serie de complicaciones y de responsabilidades! Entre otras, está la de transmitir correctamente, y de forma efectiva, tu visión al resto del equipo.

Piénsalo: ¿cómo puede tu equipo ayudarte a hacer realidad tu visión, si de entrada no la conocen en detalle o bien no has conseguido que se impliquen en ella? Y si esto ya es fundamental con departamentos como Producción, Dirección de Fotografía, Sonido, Arte, etc., ¡imagina con tu reparto de actores y de actrices!

Por eso, dado que son responsables de insuflar vida al guión, ¡aquí te explico por qué debes comunicarte mejor con tus actores!

Para generar confianza en el reparto

Lo que a veces sucede es que hay una barrera importante entre la persona que dirige el proyecto y el reparto. Aunque a veces esto puede ocurrir por arrogancia (“Aquí se hace lo que yo diga, que para eso soy el director/la directora“), la mayoría de veces sucede porque no se logra conectar de forma adecuada con los actores y las actrices del proyecto.

Para solucionar esto, se puede trabajar de muy distintas formas: desde apelar a lo plasmado literalmente en el texto, hasta abordar el guión desde un enfoque radicalmente opuesto, ¡pasando por usar técnicas tan variadas como el Eneagrama de las personalidades! ¡La elección es tuya, pero ante todo conviene que potencies tu capacidad comunicativa!

Y es que, en caso contrario, no solamente se producirán errores de comunicación flagrantes que pasarán factura al rodaje, ¡sino que también generarás desconfianza hacia tu capacidad para conducir el proyecto a buen puerto!

Para fomentar su creatividad

Pero no nos quedemos en la superficie: ¿te imaginas de lo que es capaz de ofrecerte tu reparto, si les ofreces la posibilidad de aportar todo cuanto quieran a sus personajes?

No se trata de convertir el proyecto en un batiburrillo de ideas: ¡precisamente la función de un/a director/a es guiar a su equipo hacia una visión de conjunto!

Pero tienes muchas posibilidades, si trabajas con un reparto que entiende perfectamente y ha hecho suyo el proyecto, de que te aporten matices e incluso improvisaciones que jamás hubieras soñado. ¡Y eso no tiene precio, pero pasa por haber generado un clima de confianza y de comunicación sana!

¡Aquí tienes el vídeo!

¿Qué te ha parecido?

¡Espero de corazón que este post y el vídeo que lo acompaña te haya resultado útil e interesante! Por favor, no dudes en dejarme tu feedback en la sección de comentarios, ¡un abrazo y hasta pronto!

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¿¡Cómo narices me promociono!?

Vivimos en una era de lo más compleja y caótica, de eso no cabe la menor duda. En estos tiempos tan frenéticos, nos suele asaltar una gran duda existencial: si tengo distintos perfiles profesionales y distintas pasiones, ¿cómo demonios me promociono y comunico quién soy, sin caer en la ambigüedad o generar confusión en mi público objetivo?

Vaya por delante que yo no tengo verdades absolutas ni respuestas para todo, así que lo que voy a compartir en este post es simplemente mi punto de vista hacia esta cuestión.

Mi perfil personal y profesional es complicado y abarca mucho, tanto que en ocasiones incluso yo mismo me siento confuso. A fin de cuentas, soy realizador audiovisual de publicidad y videomarketing, cineasta, actor y profesor de interpretación así como de técnicas audiovisuales en cursillos, sin contar las colaboraciones ocasionales que hago como redactor y crítico en medios de comunicación digitales. ¿Cómo narices abarco todo eso en mi estrategia comunicativa, manteniendo un mensaje claro y unificado?

La respuesta es sencilla: poniendo a mi “yo” como persona por delante de todos mis oficios y proyectos.

Antes que cualquiera de estas profesiones, soy una persona, con todo el bagaje de influencias y experiencias vividas que me hace ser quien soy. Tengo una identidad propia (o eso quiero pensar, vaya). Por tanto, me comunico a mí mismo, o dicho de otra forma, comparto quién soy, qué hago, mis inquietudes, y mis experiencias y conocimientos, todo ello a través de distintos canales:

  • Esta página web: Como te habrás fijado, las secciones de las que se compone esta página web están organizadas en forma de diálogo. Esto me ayuda a compartir todo cuanto hago sin dejarme apenas nada en el tintero, y permitiendo que estos distintos elementos (realización audiovisual, interpretación…) no interfieran entre sí. Por si fuera poco, además de los enlaces a redes sociales y plataformas de vídeo que puedes encontrar, también está el blog, donde procuro mantener un ritmo de publicación gradual. Esto me permite compartir con mayor detalle mis experiencias y conocimientos sobre temas como la publicidad, el Marketing, el cine, la realización audiovisual, el trabajo con actores… Al final, se trata de que mi web me represente como persona y como profesional, y en ese sentido, considero que al fin tengo una plataforma adecuada en ese sentido.
  • Mi Videoblog en YouTube, “La Guía del Cineasta Precario“: Crear un videoblog en YouTube me ha ayudado a incrementar sustancialmente mi número de suscriptores en esta plataforma, así como a ganar mayor visibilidad en otros vídeos, como cortometrajes, piezas audiovisuales, escenas interpretativas, mi videobook actoral… Y es una herramienta excelente para compartir consejos, vivencias, trucos que he ido adquiriendo… y para promocionar todo lo que hago. ¡Por no hablar de que me ha permitido conocer a personas maravillosas, y que me dejen comentarios de apoyo de esos que le suben la autoestima al más pintado!
  • Mis perfiles/páginas en redes sociales: Como puedes ver, tengo cuentas en cuatro redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y LinkedInGrosso modo, te voy a explicar para qué me sirve cada una de estas cuentas. Existen otras redes sociales, como Pinterest por ejemplo, pero no considero que me resulten necesarias, dado el perfil laboral en que me promociono.
    • Mi página en Facebook: ¿En serio te estás preguntando por qué tengo página en Facebook? Básicamente, si no estás en Facebook, no existes. Además, es una excelente red social por funcionalidad, manejo e interfaz, a través de la que construyo una interacción regular. Esta interacción se produce compartiendo publicaciones, enlaces a distintos contenidos multimedia, fotografías, vídeos… y de esta manera se produce un diálogo de lo más interesante.
    • Mi cuenta en Twitter: En este caso, aunque no soy muy asiduo de Twitter, lo utilizo para compartir las publicaciones que subo a Instagram, reflexiones cortas y noticias que me parecen interesantes y/o curiosas, enlaces varios a contenidos míos o ajenos, y retweets de publicaciones que han llamado mi atención, por un motivo u otro. En este caso, la uso más para compartir que para establecer diálogo o interacción.
    • Mi perfil en Instagram: Al dedicarme al audiovisual y la interpretación, no solo soy un cuentacuentos nato, sino que además tengo una mente muy visual. Por tanto, ¡captar fotografías y subirlas a Instagram se ha convertido en un placer para mí!
    • Mi perfil en LinkedIn: Por último, LinkedIn me sirve para compartir mis trabajos audiovisuales e interpretativos a través de enlaces y actualizaciones en mi perfil, pero sobre todo, me sirve para hacer networking con otros/as profesionales en sectores como la publicidad, el cine, la interpretación o el Marketing. Al fin y al cabo, ¡para eso se creó LinkedIn, para acceder a nuevas oportunidades estableciendo conexiones y sinergias!

En resumen, tú eres una historia, y una que vale mucho la pena compartir. Al final, se trata de encontrar qué te hace único/a y especial, qué te diferencia, y qué te hace tener todas las pasiones e inquietudes que tienes, así como qué te empuja a levantarte cada mañana.

Después, es cuestión de encontrar una plataforma, herramienta o vehículo a través del que unificar todos estos elementos, y articular un discurso, no solo cohesivo, sino que valga la pena escuchar/leer/ver.

¿Estás preparado/a para contar quién eres y tu historia al mundo? Si quieres, comparte aquí qué estrategia sigues o vas a seguir para promocionarte, ¡estaré encantado de leer propuestas, comentarios y sugerencias! ¡Un abrazo!

Por qué una buena gestión de crisis es importante

Nota aclaratoria: este artículo está escrito desde el respeto y la comprensión, nunca por simple afán de criticar.

No es ningún secreto que este fin de semana he tenido un desagradable incidente con la compañía de viajes aéreos Vueling. A fin de cuentas, cualquiera que eche un vistazo a mi cuenta de Twitter se dará rápida cuenta de ello. Todo se debió a lo que podríamos llamar “una serie de catastróficas desdichas” (sí, es un guiño en toda regla).

En resumen, este pasado Domingo  17 tenía reservado un billete de avión a las 21:50, para volver desde el aeropuerto Madrid-Barajas hasta Barcelona-El Prat. Atónitos, mi pareja y yo presenciamos, mediante un aviso por SMS, que el vuelo se retrasaba hasta las 23:20. Retraso cojonero, pero aún era razonable. Quién nos iba a decir que, al final, el vuelo experimentaría un retraso tras otro, hasta las 01:10, hora a la que, por fin y tras una agónica espera, por fin despegábamos.

Yo no me considero nadie para juzgar el trabajo de las personas que componen la plantilla de Vueling. Todos/as cometemos errores, y como dicen los angloparlantes, “shit happens” y a veces tenemos que ir apagando fuegos que nos impiden hacer bien nuestro trabajo.  No obstante, este lamentable incidente (que parece repetirse con frecuencia en esta aerolínea, a juzgar por la cantidad de quejas presentadas por los consumidores) no fue gestionado con la debida eficacia, principalmente por estas razones:

  1. Las informaciones eran dadas de manera escasa y a cuentagotas, y muchas veces teníamos que atosigar a las personas de Atención al Cliente para enterarnos del porqué de semejantes demoras, así como de los avances en los horarios del vuelo.
  2. Todo se originó a causa de una incidencia médica de un pasajero en París, que causó demora en todos los vuelos restantes de la jornada. Que tuviera que informarnos el piloto ya en el vuelo no tiene perdón…
  3. … pero que además tuviéramos que esperar una hora y media adicional, cuando nuestro avión ya estaba en la puerta de embarque, solamente para que los pilotos y azafatos del avión llegaran desde Barcelona… ¿Acaso no tenían personal disponible en Madrid o en zonas más cercanas? Este tipo de cosas demuestran que la compañía no tiene un plan de contingencias adecuado, ante posibles crisis de este tipo.
  4. Hasta la fecha, no me consta que se hayan hecho cargo de las reclamaciones presentadas por los usuarios del vuelo demorado. Al menos, de las reclamaciones de mi pareja no se han hecho cargo, y me consta que amigos/as míos que han tenido problemas con esta compañía (equipajes rotos, por ejemplo) tampoco recibieron una respuesta a la altura. Lo que se entendió por una compensación fue darnos la opción de cambiar el billete durante 7 días (opción que muchos no teníamos, porque al día siguiente trabajábamos en Barcelona y alrededores) y darnos vales de comida.
  5. Finalmente, la gota que colmó el vaso fue que uno de los miembros del personal de Atención al Cliente, ante las numerosas quejas de los pasajeros, se echara a reír en nuestras caras cuando se le exponían problemas e inconveniencias generados por este incidente. Regla Nº1 de la Atención al Cliente: nunca hay que faltarle al respeto. Y es que no solamente quedas mal tú, sino que dejas en muy mal lugar a la empresa que te ha contratado y a la que representas.

Como ya he dicho, se cometen errores, hay imprevistos, las cosas se tuercen. Me ha pasado a mí, y probablemente en algún momento tú también lo hayas sufrido en tus propias carnes. Yo mismo he quedado mal ante algún cliente, y eso que ya llevo diez años de experiencia en el sector audiovisual, he realizado casi todo tipo de encargos y, por lo general, he sabido cumplir bien, con plazos ajustadísimos y presupuestos de lo más razonables. En cualquier sector profesional, existen tres tipos de errores:

a. Aquellos cometidos por desconocimiento, o bien del medio en el que se está trabajando, o bien por falta de dominio sobre el equipo o el terreno. Suele pasar en los inicios o bien cuando se trabaja fuera de nuestra zona de comodidad, y aunque es solucionable con una mejor planificación previa (estudiar los elementos antes de que llegue el encargo para evitar futuros errores).

b. Aquellos cometidos debido a factores externos, como incidencias técnicas, imprevistos y desgracias ajenas a nuestro control. Se pueden prevenir, pero llega un punto en el que dejan de ser responsabilidad nuestra para entrar en el terreno de la suerte, de aquello puramente incontrolable.

c. Finalmente, están los errores cometidos por negligencia. Este tipo de errores sí acaba conllevando que tu cliente no te recomiende o hable mal de ti, y eso acaba dañando tu reputación así como tu flujo de trabajo, porque créeme, al final todo se sabe.

Dicho esto, para prevenir los errores a y b existe lo que llamamos Gestión de Crisis. ¿Y qué es esto? El blog Inspiring Benefits la define como “contar con la capacidad para reconocer y actuar frente a las señales que anticipan una situación perjudicial para la empresa“. Por lo general, y de nuevo citando a Inspiring Benefits, una buena gestión de crisis se compone de los siguientes puntos:

1. Detección de señales. Sondear, escuchar y examinar de forma permanente.

2. Preparación y prevención. Hacer todo lo posible para evitarla y estar preparados para cuando llegue.

3. Gestión (Comunicación). Tratar la crisis.

4. Contención o control. Intentar que la crisis no afecte a partes no contaminadas.

5. Recuperación. Aplicar programas de reanudación de la actividad en las nuevas circunstancias.

6. Aprendizaje. Examen de las lecciones críticas aprendidas de las experiencias vividas por la organización.

En el caso que he expuesto, faltó aplicar los puntos 2, 4, 5 y 6, a la vista de cómo se gestionó el asunto. Prevenir es mejor que curar, y muchas veces hay que aplicar el refrán: “Espera lo mejor y prepárate para lo peor“: planificación, prevención de posibles riesgos y contingencias, y sobre todo, capacidad de respuesta y de compensación posterior. Se pueden cometer errores, pero es fundamental que el cliente se sienta compensado por las molestias o inconveniencias ocasionadas tras dichos errores.

Dicho esto, agradezco a Vueling el haberme dado la idea de escribir sobre un tema tan fascinante como es la gestión de crisis. ¡Debo admitir que, probablemente, de no haber sufrido este incidente, no hubiera escrito tan pronto sobre este tema de gran importancia! Y, a todo esto, su gestión de Twitter es bastante correcta, tanto si es gracias a un/a Community Manager quemando tecla todo el día para mantener controlado el aluvión de quejas hacia la compañía, como si se trata de un Bot muy bien automatizado.

Así que también quedaos con eso: ¡de toda crisis se puede sacar algo bueno, aunque sea en forma de aprendizaje!