Foto grupo Microteatre

Convirtiendo lo negativo en Positivo

Una de las constantes en el sector actoral es el “No”. ¡Y es que l@s intérpretes pertenecemos a un oficio con las mayores cuotas de rechazo que puedas imaginar!

El “No” llega de muchas formas y en muchos colores: “Lamentablemente, no has sido seleccionado“, “Te tendremos en cuenta para futuros proyectos“… o, directamente, nunca llega, teniendo que imaginárnoslo en medio de un vasto silencio que sin embargo habla por sí mismo.

Además, las estadísticas sobre esta profesión son bastante deprimentes… Así pues, es asombrosamente fácil tener bajones de ánimo o plantearnos tirar la toalla.

Frame "AFDC"
Quizás volver a las apuestas ilegales no es tan mala idea…

Qué deprimente todo… ¡O quizás no tanto!

¡Ahora vienen las buenas noticias! Un actor o una actriz puede ser más simpátic@, más paciente, más guap@ (sí, en el mundo actoral esto importa)… pero absolutamente tod@s tenemos una cualidad que nos une: la resiliencia.

Por más que todo parezca perdido, y que el resto del mundo nos recuerde lo bonito que es tener un trabajo estable, dinero para hacer mil cosas, un plan de futuro definido… Simplemente, no nos rendimos. Somos cabezon@s, y ahí seguimos, como rocas ancladas firmemente a la tierra y luchando contra la corriente, esperando a que un día ésta circule a nuestro favor.

Por eso mismo, me gustaría hablar de algo que considero fundamental para cualquier intérprete: saber convertir el “No” en un “Sí”.

Un ejemplo muy claro:

“NO ME HAN COGIDO EN ESTE CASTING”

¿Y si te dijera que es muy fácil cambiar esa frase por…?

“SÍ HE OBTENIDO UN APRENDIZAJE DE ESTE CASTING, Y SÍ DARÉ OTRA VEZ MI 100% EN EL PRÓXIMO CASTING QUE ME SALGA”

La importancia de mantenerse firme

Como dijo aquel sabio una vez: “You may say I’m a dreamer…” (Para los no duchos en la lengua de Shakespeare, traducidlo como “David, eres un panoli de cuidado“). ¡Pues quizás sí, no lo niego! Pero, ¿no es precisamente nuestra capacidad para soñar lo que nos hace querer vivir de la interpretación y de contar historias?

Personalmente, la magia de ser actor o actriz es que hacer castings ES una oportunidad en muchos sentidos: para interpretar delante de una audiencia de lo más exigente; para aprender a encajar las negativas y las críticas; para trabajar la paciencia; para desarrollar el músculo de la resiliencia; y sobre todo, ¡para ejercitar la memoria y la creatividad, a base de aprendernos separatas!

Foto grupo Microteatre
Al final, con lo que te quedas es con las vivencias 🙂

Trabajar es el premio

Siempre me gusta recurrir a una cita que escuché decir a Luci Lenox: “Para un actor, su trabajo es buscar trabajo. Una vez te sale el proyecto, el resto es simplemente disfrutar del premio“. Dado que esto es bien cierto, ¿por qué no tomárnoslo como algo natural, inherente al duro pero apasionante oficio que hemos escogido, y levantar la cabeza para seguir trabajando, con el ánimo alto y muchas ganas de seguir aprendiendo?

A fin de cuentas, eso nos hará disfrutar más del camino y obsesionarnos menos con el destino, ¡y se disfruta mucho con las sorpresas que llegan, si estás verdaderamente receptiv@!

Dicho todo esto, espero que este artículo haya podido encender una chispa en ti (aunque si no lo necesitabas, ¡te felicito de corazón!). Y, por lo demás, si te ha gustado este post, ¡suscríbete a esta web para más contenidos! ¡Un abrazo y hasta pronto!

PD: Para quienes estéis diciendo en vuestro interior: “Muy bonito todo lo que cuenta el notas éste, ¿pero de qué como yo mientras?“… ¡Bien, de esto hablaré en el siguiente post!

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Frame Carmen Castillo "Te quiero"

Las 5 Dudas más Frecuentes a la hora de empezar como Actor

No es un secreto para nadie que tengo un videoblog en YouTube. Este vlog comenzó su andadura en Otoño de 2014, y tuvo distintas evoluciones hasta llegar a ser lo que es hoy en día.

La motivación que me llevó a comenzar dicho videoblog es muy sencilla: dar todo el feedback e información útil que pudiera a todo aquel o aquella que quisiera obtenerla, de una forma sencilla, ágil y gratuita. ¡Y vaya que ha dado sus frutos! En apenas dos años y medio, he pasado de los 70 suscriptores que tenía mi canal a 2.355 suscriptores y subiendo cada día, con vídeos que han logrado superar las 10.000 visualizaciones.

Pero lo mejor de todo son los comentarios que recibo, que van desde sinceros agradecimientos por la información dada hasta, y esto es lo mejor, comentarios de personas que me cuentan que mis vídeos les han animado a seguir en su lucha por ganarse la vida con el audiovisual, a probar suerte con la interpretación o incluso a autopublicar su primera novela en Amazon. ¡Eso no tiene precio, os lo aseguro con la mano en el corazón!

Sin embargo, uno de mis vídeos más visitados, y que más preguntas y dudas suscita es el que adjunto a continuación:

Ante la cantidad de veces que he tenido que responder a unas preguntas que suelen repetirse a menudo, y gracias a la interacción directa que intento mantener con mis suscriptores, publico este artículo con las 5 dudas más frecuentes a la hora de empezar como actor o actriz.

1. ¿Cómo empiezo a actuar?

Aquí voy a soltar una perogrullada en 3… 2… 1…

¡Pues empezando, sin más!

Me explico: para todo hay un comienzo, y los inicios NUNCA son fáciles. Nadie tiene una brújula mágica que le indica cuál es el mejor primer paso a dar, ni cuál es la mejor forma de iniciar su andadura profesional en sectores tan complejos como el interpretativo.

Por tanto, mi consejo principal es: deja atrás tus miedos (que muchas veces están sobredimensionados por nuestra propia mente), abandona tu zona de confort, ¡y da el primer paso, sea cual sea!

Conoce gente con las mismas inquietudes que tú y crea grupos de teatro o rueda cosas aunque sean amateur, ve a tu biblioteca más cercana y coge muchos libros sobre interpretación, haz cursos intensivos o fórmate en formaciones anuales si te lo puedes permitir por tiempo y dinero, conoce a dramaturgos y personas que creen proyectos audiovisuales de ficción, viaja y nutre tu alma..

¡Trabaja por crecer como persona y como intérprete! Y no tengas miedo, porque siempre estarás a tiempo de volver a tu zona de comodidad, en caso de que te canses por el camino o de que las cosas se tuercen! Pero créeme, en cualquier caso, nunca serás la misma persona, incluso en el caso de que volvieras a dicha zona de confort…

2. No tengo formación, ¿eso supone un problema?

No necesariamente… pero sí, lamento decirte que sí.

Yo siempre he defendido, defiendo y (si no cambio de parecer, claro) siempre defenderé que, más allá de la formación, hay una serie de características que no se pueden aprender en un aula, y que son las que nos hacen únic@s como intérpretes: nuestra frescura, nuestra naturalidad, nuestra gestualidad…

Sin embargo, la formación actoral es necesaria por muchísimas razones: nos ayuda a encontrar nuestro centro emocional, a desarrollarlo y a explotarlo; nos aporta recursos para ser más eficaces (y eso provoca que seamos más rápidos para llegar al estado emocional que estamos buscando, cosa que aumenta mucho nuestra fiabilidad); contribuye a mejorar sobremanera nuestra técnica; y es un proceso gracias al que pulimos tics, manierismos e impostaciones, volviéndonos más sinceros en nuestro acting y, en definitiva, mejorando.

Y no es como si formarse fuera un lujo solo al alcance de unos pocos… Actualmente, existe una oferta muy amplia y variada, que abarca desde cursos y formaciones anuales en teatro o interpretación para cámara, hasta cursos intensivos para todos los gustos y bolsillos.

Por eso, recomiendo muchísimo no confiar al 100% en tus propias capacidades actorales. Tod@s hemos necesitado y seguimos necesitando formarmos, y entrenarnos, ya que interpretar conlleva un proceso eterno de aprendizaje. De hecho, los mejores actores y actrices que conozco se definen como eternos aprendices, ¡ahí lo dejo!

Frame Claudia

3. ¿Cómo empiezo a hacer castings?

Esta pregunta va directamente ligada a la primera.

En este caso, mi recomendación es que estudies bien qué agencias de actores/actrices hay en la ciudad donde vives o en los alrededores, y que te hagas una lista.

Con esa lista en la mano, recopila opiniones y fórmate un criterio sobre en cuál/es te interesaría trabajar, y por qué. Y finalmente, trabaja en generarte el material que necesitas para que dichas agencias te acepten y puedan moverte en castings de publicidad u otros proyectos.

Grosso modo, el material que necesitas es el siguiente:

  • Book fotográfico: Si no lo has encargado o no lo tienes ya, la propia agencia a la que te inscribas te puede ayudar haciéndote uno para su ficha interna. Hagas lo que hagas, recuerda: fondo blanco o neutro, y poses naturales, ¡e intenta que quien te fotografíe sea fotógraf@ de actores, y no de modelos! La diferencia entre ambos tipos de fotógrafo es enorme, lo creas o no.
  • CV actoral: ¡No confundir con tu CV laboral! A l@s director@s de casting y representantes, o director@s de proyecto, no les interesa si has trabajado en Carrefour, por ejemplo. Primero, incluye una fotografía de tu book. Después, refleja tus datos actorales. Es decir; nombre artístico (puede ser tu nombre real), rango de edad de los papeles que puedes interpretar (poner la edad real es algo que solo deberías poner si tu agencia te lo pide así), tu altura y peso (y también la complexión), tus medidas de vestuario y calzado, color de ojos y de cabello… Después, refleja tu formación actoral así como tu experiencia en proyectos en ficción (cortometrajes y largometrajes), publicidad y teatro, y, finalmente, tus habilidades (esgrima, tocar instrumentos musicales…) así como otros datos de interés.
  • Videobook: Todo cuanto te puedo decir sobre este apartado viene en estos dos artículos.

A partir de que tengas este material, apúntate a la agencia o las agencias (¡Nunca más de dos o tres, por tu propio bien!) que te interesen, ¡y a echarle mucha paciencia, porque entrarás en la rueda de hacer castings y que sea lo que Dios quiera!

4. En mi zona no hay oportunidades para interpretar…

Pregunta peliaguda donde las haya… ¡Y me la hacen mucho más a menudo de lo que os podáis imaginar!

Mi consejo es que no dejes que eso te frene. Yo, personalmente, he vivido en la provincia de Tarragona durante muchos años, y aunque en esa zona suele cuidarse mucho la producción cultural (me siento particularmente orgulloso de Reus en ese aspecto, ya que ha llegado a obtener la Capitalidad de la Cultura Catalana), donde realmente se encuentran las oportunidades actorales es en Barcelona.

Por tanto, yo escogí trasladarme a vivir a Barcelona para trabajar allí, tener plena disponibilidad para castings y rodajes (pensad que también soy realizador audiovisual, y residir allí me viene como anillo al dedo), y obtener acceso a los cursos y eventos que tienen lugar allí.

No hace falta que os marchéis de vuestra zona de residencia, pero sí os recomiendo que, si donde vivís no tenéis acceso a oportunidades para interpretar, encontrad opciones que os acerquen a donde sí estén dichas oportunidades: viajar por trabajo o formaciones, encontrar cursos y proyectos en los alrededores de donde vivís…

5. Quiero llegar a Hollywood… ¿Cómo lo hago?

Otra pregunta que me hacen muchísimo, especialmente personas que están empezando y que tienen muchas ganas de triunfar.

Aquí llegamos a algo que es muy importante que recuerdes, si estás empezando en esto y tienes ganas de comerte el mundo… Tener ambiciones y sueños es genial, pero la realidad es que del grueso de actores y actrices que arrancan su carrera interpretativa, apenas un porcentaje bajísimo logra llegar a lo más alto.

¡Trabaja duro y aspira alto, por supuesto! Pero hay algo que debes saber. Si te vas a dedicar a un sector tan competitivo, inestable y repleto de altibajos de trabajo, económicos y emocionales, más te vale tener una motivación muchísimo más fuerte que alcanzar la fama o ganar una fortuna. A la hora de la verdad, esos sueños son frágiles y fácilmente desmontables, además de poco realistas en la mayoría de los casos.

Emocionar al público con tu trabajo, la satisfacción de narrar historias usando tu cuerpo y tus emociones, transmitir ideas y conceptos, sentirte realizad@ viviendo aquello que más te apasiona, vivir mil vidas distintas en una sola… Todo eso te va a dar mucha más fuerza para el camino, ¡y muchísima más satisfacción!

¿Qué opinas?

¿Te ha resultado útil o interesante este artículo? ¡Espero que sí, y que me dejes tu opinión o feedback en la sección de comentarios!

¡Un abrazo y muchas gracias por tu tiempo!

¿¡Cómo narices me promociono!?

Vivimos en una era de lo más compleja y caótica, de eso no cabe la menor duda. En estos tiempos tan frenéticos, nos suele asaltar una gran duda existencial: si tengo distintos perfiles profesionales y distintas pasiones, ¿cómo demonios me promociono y comunico quién soy, sin caer en la ambigüedad o generar confusión en mi público objetivo?

Vaya por delante que yo no tengo verdades absolutas ni respuestas para todo, así que lo que voy a compartir en este post es simplemente mi punto de vista hacia esta cuestión.

Mi perfil personal y profesional es complicado y abarca mucho, tanto que en ocasiones incluso yo mismo me siento confuso. A fin de cuentas, soy realizador audiovisual de publicidad y videomarketing, cineasta, actor y profesor de interpretación así como de técnicas audiovisuales en cursillos, sin contar las colaboraciones ocasionales que hago como redactor y crítico en medios de comunicación digitales. ¿Cómo narices abarco todo eso en mi estrategia comunicativa, manteniendo un mensaje claro y unificado?

La respuesta es sencilla: poniendo a mi “yo” como persona por delante de todos mis oficios y proyectos.

Antes que cualquiera de estas profesiones, soy una persona, con todo el bagaje de influencias y experiencias vividas que me hace ser quien soy. Tengo una identidad propia (o eso quiero pensar, vaya). Por tanto, me comunico a mí mismo, o dicho de otra forma, comparto quién soy, qué hago, mis inquietudes, y mis experiencias y conocimientos, todo ello a través de distintos canales:

  • Esta página web: Como te habrás fijado, las secciones de las que se compone esta página web están organizadas en forma de diálogo. Esto me ayuda a compartir todo cuanto hago sin dejarme apenas nada en el tintero, y permitiendo que estos distintos elementos (realización audiovisual, interpretación…) no interfieran entre sí. Por si fuera poco, además de los enlaces a redes sociales y plataformas de vídeo que puedes encontrar, también está el blog, donde procuro mantener un ritmo de publicación gradual. Esto me permite compartir con mayor detalle mis experiencias y conocimientos sobre temas como la publicidad, el Marketing, el cine, la realización audiovisual, el trabajo con actores… Al final, se trata de que mi web me represente como persona y como profesional, y en ese sentido, considero que al fin tengo una plataforma adecuada en ese sentido.
  • Mi Videoblog en YouTube, “La Guía del Cineasta Precario“: Crear un videoblog en YouTube me ha ayudado a incrementar sustancialmente mi número de suscriptores en esta plataforma, así como a ganar mayor visibilidad en otros vídeos, como cortometrajes, piezas audiovisuales, escenas interpretativas, mi videobook actoral… Y es una herramienta excelente para compartir consejos, vivencias, trucos que he ido adquiriendo… y para promocionar todo lo que hago. ¡Por no hablar de que me ha permitido conocer a personas maravillosas, y que me dejen comentarios de apoyo de esos que le suben la autoestima al más pintado!
  • Mis perfiles/páginas en redes sociales: Como puedes ver, tengo cuentas en cuatro redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y LinkedInGrosso modo, te voy a explicar para qué me sirve cada una de estas cuentas. Existen otras redes sociales, como Pinterest por ejemplo, pero no considero que me resulten necesarias, dado el perfil laboral en que me promociono.
    • Mi página en Facebook: ¿En serio te estás preguntando por qué tengo página en Facebook? Básicamente, si no estás en Facebook, no existes. Además, es una excelente red social por funcionalidad, manejo e interfaz, a través de la que construyo una interacción regular. Esta interacción se produce compartiendo publicaciones, enlaces a distintos contenidos multimedia, fotografías, vídeos… y de esta manera se produce un diálogo de lo más interesante.
    • Mi cuenta en Twitter: En este caso, aunque no soy muy asiduo de Twitter, lo utilizo para compartir las publicaciones que subo a Instagram, reflexiones cortas y noticias que me parecen interesantes y/o curiosas, enlaces varios a contenidos míos o ajenos, y retweets de publicaciones que han llamado mi atención, por un motivo u otro. En este caso, la uso más para compartir que para establecer diálogo o interacción.
    • Mi perfil en Instagram: Al dedicarme al audiovisual y la interpretación, no solo soy un cuentacuentos nato, sino que además tengo una mente muy visual. Por tanto, ¡captar fotografías y subirlas a Instagram se ha convertido en un placer para mí!
    • Mi perfil en LinkedIn: Por último, LinkedIn me sirve para compartir mis trabajos audiovisuales e interpretativos a través de enlaces y actualizaciones en mi perfil, pero sobre todo, me sirve para hacer networking con otros/as profesionales en sectores como la publicidad, el cine, la interpretación o el Marketing. Al fin y al cabo, ¡para eso se creó LinkedIn, para acceder a nuevas oportunidades estableciendo conexiones y sinergias!

En resumen, tú eres una historia, y una que vale mucho la pena compartir. Al final, se trata de encontrar qué te hace único/a y especial, qué te diferencia, y qué te hace tener todas las pasiones e inquietudes que tienes, así como qué te empuja a levantarte cada mañana.

Después, es cuestión de encontrar una plataforma, herramienta o vehículo a través del que unificar todos estos elementos, y articular un discurso, no solo cohesivo, sino que valga la pena escuchar/leer/ver.

¿Estás preparado/a para contar quién eres y tu historia al mundo? Si quieres, comparte aquí qué estrategia sigues o vas a seguir para promocionarte, ¡estaré encantado de leer propuestas, comentarios y sugerencias! ¡Un abrazo!

Añadir emoción es la clave (Parte 1)

No es ningún secreto que mi bagaje, en gran medida, proviene del cine. Esto es algo que intento mantener vigente y reflejar en todos y cada uno de mis proyectos audiovisuales, incluyendo, por supuesto, los spots publicitarios que he realizado hasta la fecha.

¿En qué me influye dicho bagaje cinematográfico? Sencillo: no solo me aporta una sensibilidad visual y narrativa que intento mantener activa en cada proyecto, sino que también, con el tiempo y la experiencia, me ha concienciado sobre lo importante que es aportar valor añadido y, sobre todo, emotividad.

Porque sí, vivimos en la era de la sobreestimulación audiovisual: a cada click que damos en la red, a cada canal que ponemos en el televisor, a cada emisora que sintonizamos desde nuestras radios o teléfonos móviles, hay infinidad de anuncios emitiéndose al mismo tiempo. La mayoría, muy bien ejecutados y diseñados por equipos creativos, que han trabajado con la presión de reflejar correctamente el mensaje y los valores que su cliente pretendía transmitir a través de su inversión. ¿Cómo se puede destacar entre semejante amalgama de contenidos?

La emoción es, a mi parecer, la clave. Como espectadores/as, estamos agotados/as de tantos contenidos, y para que algo llame nuestra atención, para que se destaque y/o se haga viral, debe apelar a algo más que a nuestro simple y puro afán consumista: debe llegarnos al corazón, hablarnos de temas que nos interesen y nos resulten conocidos, y tocarnos la fibra sensible de un modo u otro.

Ésa es la razón por la que, personalmente, y anuncie el producto, marca o servicio que anuncie, siempre intento encontrar el factor humano, el toque emocional y la calidez. Esto me ayuda a crear una historia a través de aquello que estoy promocionando, haciendo que el spot en cuestión gane enteros y sea más atractivo, más memorable y mejor de lo que sería de haberme limitado a realizar un vídeo corporativo frío y aséptico, meramente institucional o comercial.

Por supuesto, hay que ceñirse a una serie de condicionantes. El/la cliente está realizando una inversión económica al plantear la realización de un spot publicitario, de modo que es de cajón que pida una serie de requisitos que debe cumplir la pieza, así como una serie de elementos y valores institucionales que quiera que aparezca en el vídeo. Esto no debe verse como algo negativo; al contrario, desde ese punto se puede producir un encuentro, un diálogo creativo que enriquezca el resultado obtenido.

Pero es importantísimo recordar esta pregunta: ¿qué recordamos más, un spot donde nos han explicado precios y ofertas, o una campaña con un mensaje claro y un importante componente emocional? Ambos cumplen su objetivo, por supuesto, pero la diferencia radica en cuánto tiempo se acuerda de ti el público, y sobre todo, la conexión que has logrado con dicho público.

En la parte 2, desarrollaré más este tema poniendo como ejemplo una campaña que he terminado recientemente, para la institución APIALIA Barcelona Mar. Se trata de una campaña en la que he puesto todo el mimo y atención por el detalle que he podido, construyendo un relato emotivo a partir de lo que en principio era una simple promoción empresarial. ¡En cuanto el spot esté disponible, escribiré y compartiré dicho artículo, pero mientras tanto os dejo con una captura del spot! ¡Un fuerte abrazo y hasta pronto!

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Por qué una buena gestión de crisis es importante

Nota aclaratoria: este artículo está escrito desde el respeto y la comprensión, nunca por simple afán de criticar.

No es ningún secreto que este fin de semana he tenido un desagradable incidente con la compañía de viajes aéreos Vueling. A fin de cuentas, cualquiera que eche un vistazo a mi cuenta de Twitter se dará rápida cuenta de ello. Todo se debió a lo que podríamos llamar “una serie de catastróficas desdichas” (sí, es un guiño en toda regla).

En resumen, este pasado Domingo  17 tenía reservado un billete de avión a las 21:50, para volver desde el aeropuerto Madrid-Barajas hasta Barcelona-El Prat. Atónitos, mi pareja y yo presenciamos, mediante un aviso por SMS, que el vuelo se retrasaba hasta las 23:20. Retraso cojonero, pero aún era razonable. Quién nos iba a decir que, al final, el vuelo experimentaría un retraso tras otro, hasta las 01:10, hora a la que, por fin y tras una agónica espera, por fin despegábamos.

Yo no me considero nadie para juzgar el trabajo de las personas que componen la plantilla de Vueling. Todos/as cometemos errores, y como dicen los angloparlantes, “shit happens” y a veces tenemos que ir apagando fuegos que nos impiden hacer bien nuestro trabajo.  No obstante, este lamentable incidente (que parece repetirse con frecuencia en esta aerolínea, a juzgar por la cantidad de quejas presentadas por los consumidores) no fue gestionado con la debida eficacia, principalmente por estas razones:

  1. Las informaciones eran dadas de manera escasa y a cuentagotas, y muchas veces teníamos que atosigar a las personas de Atención al Cliente para enterarnos del porqué de semejantes demoras, así como de los avances en los horarios del vuelo.
  2. Todo se originó a causa de una incidencia médica de un pasajero en París, que causó demora en todos los vuelos restantes de la jornada. Que tuviera que informarnos el piloto ya en el vuelo no tiene perdón…
  3. … pero que además tuviéramos que esperar una hora y media adicional, cuando nuestro avión ya estaba en la puerta de embarque, solamente para que los pilotos y azafatos del avión llegaran desde Barcelona… ¿Acaso no tenían personal disponible en Madrid o en zonas más cercanas? Este tipo de cosas demuestran que la compañía no tiene un plan de contingencias adecuado, ante posibles crisis de este tipo.
  4. Hasta la fecha, no me consta que se hayan hecho cargo de las reclamaciones presentadas por los usuarios del vuelo demorado. Al menos, de las reclamaciones de mi pareja no se han hecho cargo, y me consta que amigos/as míos que han tenido problemas con esta compañía (equipajes rotos, por ejemplo) tampoco recibieron una respuesta a la altura. Lo que se entendió por una compensación fue darnos la opción de cambiar el billete durante 7 días (opción que muchos no teníamos, porque al día siguiente trabajábamos en Barcelona y alrededores) y darnos vales de comida.
  5. Finalmente, la gota que colmó el vaso fue que uno de los miembros del personal de Atención al Cliente, ante las numerosas quejas de los pasajeros, se echara a reír en nuestras caras cuando se le exponían problemas e inconveniencias generados por este incidente. Regla Nº1 de la Atención al Cliente: nunca hay que faltarle al respeto. Y es que no solamente quedas mal tú, sino que dejas en muy mal lugar a la empresa que te ha contratado y a la que representas.

Como ya he dicho, se cometen errores, hay imprevistos, las cosas se tuercen. Me ha pasado a mí, y probablemente en algún momento tú también lo hayas sufrido en tus propias carnes. Yo mismo he quedado mal ante algún cliente, y eso que ya llevo diez años de experiencia en el sector audiovisual, he realizado casi todo tipo de encargos y, por lo general, he sabido cumplir bien, con plazos ajustadísimos y presupuestos de lo más razonables. En cualquier sector profesional, existen tres tipos de errores:

a. Aquellos cometidos por desconocimiento, o bien del medio en el que se está trabajando, o bien por falta de dominio sobre el equipo o el terreno. Suele pasar en los inicios o bien cuando se trabaja fuera de nuestra zona de comodidad, y aunque es solucionable con una mejor planificación previa (estudiar los elementos antes de que llegue el encargo para evitar futuros errores).

b. Aquellos cometidos debido a factores externos, como incidencias técnicas, imprevistos y desgracias ajenas a nuestro control. Se pueden prevenir, pero llega un punto en el que dejan de ser responsabilidad nuestra para entrar en el terreno de la suerte, de aquello puramente incontrolable.

c. Finalmente, están los errores cometidos por negligencia. Este tipo de errores sí acaba conllevando que tu cliente no te recomiende o hable mal de ti, y eso acaba dañando tu reputación así como tu flujo de trabajo, porque créeme, al final todo se sabe.

Dicho esto, para prevenir los errores a y b existe lo que llamamos Gestión de Crisis. ¿Y qué es esto? El blog Inspiring Benefits la define como “contar con la capacidad para reconocer y actuar frente a las señales que anticipan una situación perjudicial para la empresa“. Por lo general, y de nuevo citando a Inspiring Benefits, una buena gestión de crisis se compone de los siguientes puntos:

1. Detección de señales. Sondear, escuchar y examinar de forma permanente.

2. Preparación y prevención. Hacer todo lo posible para evitarla y estar preparados para cuando llegue.

3. Gestión (Comunicación). Tratar la crisis.

4. Contención o control. Intentar que la crisis no afecte a partes no contaminadas.

5. Recuperación. Aplicar programas de reanudación de la actividad en las nuevas circunstancias.

6. Aprendizaje. Examen de las lecciones críticas aprendidas de las experiencias vividas por la organización.

En el caso que he expuesto, faltó aplicar los puntos 2, 4, 5 y 6, a la vista de cómo se gestionó el asunto. Prevenir es mejor que curar, y muchas veces hay que aplicar el refrán: “Espera lo mejor y prepárate para lo peor“: planificación, prevención de posibles riesgos y contingencias, y sobre todo, capacidad de respuesta y de compensación posterior. Se pueden cometer errores, pero es fundamental que el cliente se sienta compensado por las molestias o inconveniencias ocasionadas tras dichos errores.

Dicho esto, agradezco a Vueling el haberme dado la idea de escribir sobre un tema tan fascinante como es la gestión de crisis. ¡Debo admitir que, probablemente, de no haber sufrido este incidente, no hubiera escrito tan pronto sobre este tema de gran importancia! Y, a todo esto, su gestión de Twitter es bastante correcta, tanto si es gracias a un/a Community Manager quemando tecla todo el día para mantener controlado el aluvión de quejas hacia la compañía, como si se trata de un Bot muy bien automatizado.

Así que también quedaos con eso: ¡de toda crisis se puede sacar algo bueno, aunque sea en forma de aprendizaje!

¡Haz que se queden contigo!

Internet ha democratizado sustancialmente el proceso comunicativo. Ahora es más sencillo que nunca rodar un vídeo en alta definición, editarlo y subirlo a plataformas como YouTube o Vimeo, insertarlo en nuestra página web y a compartirlo a través de dicha página, de nuestras redes sociales.  ¡Y algo en lo que prácticamente todos/as estaremos de acuerdo es que esto es un fenómeno de lo más positivo!

Sin embargo, esta democratización también ha provocado una consecuencia no tan positiva: un gran aumento de la competencia en la red. Mientras que actualmente es mucho más sencillo encontrar un espacio para promocionarnos a nosotros, a nuestros productos y servicios, y aquello que nos hace especial… también es mucho más complejo captar la atención de un espectador o cliente potencial. ¡Y no digamos ya conseguir que se nos recuerde!

Por tanto, hay que estar al día sobre qué tendencias narrativas y visuales están funcionando bien en el marketing y en la comunicación, así como mantenerse bien informado sobre cuáles estarán en alza a corto o medio plazo. Además, hace falta ser más creativo que nunca, y estar abierto a nuevas formas de promocionarse. Lo convencional está muy visto, e incluso resulta un tanto aburrido para el público. ¡Innovar, arriesgar y sorprender, eso es lo que acaba resultando más eficaz en unos tiempos donde la fidelidad de los espectadores es cada vez más reducida!

Por tanto, si estás planteándote realizar un spot corporativo o un vídeo de presentación de ti o de tu empresa, te sugiero que te hagas las siguientes preguntas:

  1. Pregúntate quién eres, qué ofreces, cómo lo ofreces, y por qué haces lo que haces y no otra cosa (tu misión y visión, en definitiva)
  2. Analiza quién puede ser tu público objetivo, la persona a la que le puedes interesar tú y lo que ofreces al mundo
  3. Plantéate qué te suele emocionar, sorprender, hacer reír… Qué te funciona como espectador, en definitiva. ¿Por qué? Porque de esta manera, te darás cuenta de que, quizás, la campaña publicitaria o el vídeo que tenías en mente no es algo que tú querrías ver, realmente
  4. Por último, añade un “Wow!“, un giro sorprendente que consiga que tu público recuerde durante tiempo tu promoción, e incluso que la mencione en sus conversaciones cotidianas

A partir de aquí, creo que estás listo para seguir adelante con el proceso creativo. Para finalizar el artículo, me gustaría compartir contigo unas piezas que considero ejemplares: no solo respetan la identidad corporativa de la marca, y enumeran una serie de ventajas inherentes al uso del producto de dicha marca de una forma clara y visual, sino que además son atractivas, memorables y captan rápidamente la curiosidad y la atención del espectador medio. En definitiva, funcionan, nos sorprenden, nos gustan, ¡y nos acordamos de ellas!