Por qué debes Comunicarte mejor con tus Actores

Por qué debes Comunicarte Mejor con tus Actores

Dirigir cine es un oficio apasionante… ¡Pero también conlleva una serie de complicaciones y de responsabilidades! Entre otras, está la de transmitir correctamente, y de forma efectiva, tu visión al resto del equipo.

Piénsalo: ¿cómo puede tu equipo ayudarte a hacer realidad tu visión, si de entrada no la conocen en detalle o bien no has conseguido que se impliquen en ella? Y si esto ya es fundamental con departamentos como Producción, Dirección de Fotografía, Sonido, Arte, etc., ¡imagina con tu reparto de actores y de actrices!

Por eso, dado que son responsables de insuflar vida al guión, ¡aquí te explico por qué debes comunicarte mejor con tus actores!

Para generar confianza en el reparto

Lo que a veces sucede es que hay una barrera importante entre la persona que dirige el proyecto y el reparto. Aunque a veces esto puede ocurrir por arrogancia (“Aquí se hace lo que yo diga, que para eso soy el director/la directora“), la mayoría de veces sucede porque no se logra conectar de forma adecuada con los actores y las actrices del proyecto.

Para solucionar esto, se puede trabajar de muy distintas formas: desde apelar a lo plasmado literalmente en el texto, hasta abordar el guión desde un enfoque radicalmente opuesto, ¡pasando por usar técnicas tan variadas como el Eneagrama de las personalidades! ¡La elección es tuya, pero ante todo conviene que potencies tu capacidad comunicativa!

Y es que, en caso contrario, no solamente se producirán errores de comunicación flagrantes que pasarán factura al rodaje, ¡sino que también generarás desconfianza hacia tu capacidad para conducir el proyecto a buen puerto!

Para fomentar su creatividad

Pero no nos quedemos en la superficie: ¿te imaginas de lo que es capaz de ofrecerte tu reparto, si les ofreces la posibilidad de aportar todo cuanto quieran a sus personajes?

No se trata de convertir el proyecto en un batiburrillo de ideas: ¡precisamente la función de un/a director/a es guiar a su equipo hacia una visión de conjunto!

Pero tienes muchas posibilidades, si trabajas con un reparto que entiende perfectamente y ha hecho suyo el proyecto, de que te aporten matices e incluso improvisaciones que jamás hubieras soñado. ¡Y eso no tiene precio, pero pasa por haber generado un clima de confianza y de comunicación sana!

¡Aquí tienes el vídeo!

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Rodando cine: ¡Límite 48 Horas!

Ay, el cine… Difícil y, a la vez, apasionantísimo” oficio. Tan capaz de elevarnos al Séptimo Cielo (Get it, anyone?) como de arrastrarnos hacia el Abismo de cabeza y sin frenos. Y, no obstante, ¡ahí seguimos, siempre en la brecha, como buen@s soldados!

Si, ya de por sí, rodar cine es un reto mayúsculo, ¡crearlo, filmarlo y editarlo con un límite de 48 horas, directamente, es de loc@s! Y… ¡Precisamente por eso, el equipo de Scoundrelous Films (productora de ficción recientemente constituida y con la que esperamos dar MUCHA caña) nos lanzamos de cabeza a por un desafío de este calibre!

Rodaje 48 Horas 3

Qué estuvimos haciendo

Para poneros en antecedentes: nuestro propósito era demostrar que éramos capaces de guionizar, planificar, filmar, editar y realizar la posproducción visual y sonora de un cortometraje en la friolera de dos días. El resultado: un thriller rodado en inglés, cuyo título es “Troubled Waters“.

Para ello, nos trasladamos a Sant Carles de la Ràpita, Tarragona, el pasado 12 de Octubre. Nuestra idea era aprovechar el puente relativo a esa festividad para, con tranquilidad, poder reservarnos unos días completamente destinados a hacer cine.

El proceso creativo

Una vez allí, dedicamos todo el día previo a localizar. Ya conocíamos de antemano la inmensa belleza de esos paisajes, pero queríamos inspirarnos de cara a crear una historia que pudiéramos rodar con rapidez y efectividad, sacando el máximo rendimiento a los recursos de los que disponíamos (suficientes gracias a nuestro presupuesto, pero alejados de lo que se espera de un rodaje convencional).

Ya de noche, comenzamos a pensar y a plantear distintas propuestas. Éramos un equipo de cinco personas y todas poníamos nuestra mente, nuestros recursos y nuestras capacidades al servicio del proyecto, de modo que trabajamos en igualdad de condiciones, enriqueciéndonos mediante brainstormings y votaciones hasta que consensuamos una propuesta definitiva, obra de José Luis Cartes.

Rodaje 48 Horas 2
En el cine, no todo es sufrir… 🙂

Accidentado no… ¡Lo siguiente!

Al día siguiente, pusimos el “reloj” en marcha. Y fue justo ahí, pese a tener ya once años de bagaje enfrentándome a la presión del cronómetro en cada rodaje… ¡Cuando comprendí perfectamente la enorme presión a la que se enfrentan los concursantes de “Masterchef y similares!

En este proceso, cada persona tuvo que trabajar en modo multitarea, tomando decisiones rápidas de forma constante. Lo que nos salvó de que el rodaje se convirtiera en un caos fue dedicar las primeras horas, desde Guión, Dirección y Dirección de Fotografía, a rematar el libreto como es debido, así como a planificar muy bien cada tiro de cámara, en base a nuestro trabajo previo de localización.

Pero claro… De poco sirve esto cuando tienes que enfrentarte a una horda insaciable de mosquitos (cosa de rodar en pantanos y aguas cenagales), a los cambios de luz constantes, a los imprevistos que conlleva un rodaje en exteriores y, por supuesto, al agotamiento

Un desenlace no menos aventurado

Con muchas picaduras de mosquito a cuestas, así como horas arrastradas de sueño y de cansancio… ¡Llegó la hora de editar! Y os garantizo que montar un cortometraje de intriga y acción, con tantos planos como el nuestro, no es nada sencillo. La clave es tener las ideas muy claras sobre el resultado final, y visionar muy bien el material del que se dispone antes siquiera de tocar una sola tecla.

Y, tras una noche loquísima y eterna, editando y sonorizando el corto mientras nuestro D.O.P. Artur Cruz etalonaba y pulía los últimos detalles, llegó el momento de exportar… Y ahí es donde se torció la cosa: probablemente, debido a haber tenido nuestros ordenadores trabajando a pleno rendimiento, no hubo manera de exportarlo hasta pasados unos días. Mientras que, creativamente, cumplimos como unos campeones… “Técnicamente”, incumplimos nuestro propósito de tener un nuevo cortometraje en 48 horas.

De modo que lo que ahora tenemos entre manos es un corto de 48 horas a lo Schrödinger: es y no es, al mismo tiempo.

Aprendizajes obtenidos

  • Pese a todos los inconvenientes, pese a todas las dificultades, pese a todo lo padecido… Valió la pena
  • La pasión por el arte vence con creces al cansancio, al hambre y a la privación de sueño
  • Si tienes pensado presentarte a un concurso de 48 horas, ¡ten el guión ya escrito y simplemente moldéalo a las bases del concurso, o te faltarán horas!
  • ¡Y lleva ordenadores de sobra, todos ellos equipados con el mismo software de edición y copias de seguridad del proyecto, por si alguno falla a la hora de exportar!
  • En el rodaje, el cansancio hará mella en ti y en el equipo. Recuerda en todo momento que es natural, y que todo volverá a su cauce
  • Cuando creas que lo tienes todo controlado… Créeme, ¡apenas has empezado a atar las cosas!

¿Qué te ha parecido?

Espero de corazón haberte entretenido y aportado algo con esta entrada. Si tienes cualquier duda o comentario, ¡no dudes en dejármela escrita abajo y te responderé tan pronto pueda!

¡Un abrazo y hasta pronto!

¡Que nada te impida hacer cine!

¡Que nada te impida hacer cine!

¡Saludos! En este nuevo post, quiero hablarte de algo que quizás te resuene

¿Estás listo/a?

Déjame contarte una historia…

Eres un/a joven cineasta, con muchísimas aspiraciones y sueños… Tienes una película soñada en tu cabeza, ¡el proyecto de tu vida! Y ya puedes visualizar cada plano, cada movimiento de cámara, cada posicionamiento de los actores y las actrices, cada punto de giro…

Solo hay un problema: no tienes lo necesario para rodar este proyecto. Todavía no. ¿Te resulta familiar esta historia?

Foto rodaje DELTA
Con un equipo pequeño se pueden hacer cosas grandes 🙂

¿Qué hacemos en ese punto?

En el momento en que te das cuenta de que no puedes rodar tu film soñado tal como tú quieres, a mi parecer, tienes dos opciones:

a) Seguir soñando y trabajando indefinidamente en tu proyecto soñado, sin hacer otra cosa, aún a riesgo de que la quimera jamás se haga realidad

b) Asumir que no es el momento para hacer ESE proyecto (todavía) y pensar en el proyecto que SÍ puedes rodar ahora mismo

La opción a) dice muchísimo de ti, en serio. Y positivo. Demuestra tu perseverancia, y que no desistes en tus sueños. Sin embargo, ¡el Bulevar de los Sueños Rotos está repleto de personas como tú, que en su día creyeron que podrían levantar montañas de la nada!

La opción b), en cambio, no implica que debas abandonar tu proyecto soñado. ¡Ni de broma lo hagas! Pero, a su vez, te permitirá poner tu foco en la película que, con lo que sí tienes o puedes conseguir ahora mismo, sí puedes filmar.

¡Ponte ya en marcha!

El cine es una carrera de fondo, y no consigue mejores resultados quien llega antes, ¡sino quien consigue llegar al final! Es importante asumir que levantar un proyecto cinematográfico es un proceso siempre lento y nunca sencillo. Como te he dicho antes y como siempre dice un buen amigo mío, Jesús Llungueras: “Es levantar una montaña“.

Imaginemos que tu proyecto soñado es un opus magna que cambiará la percepción de l@s espectador@s sobre el cine durante décadas. Pero tu impedimento es que, para filmarlo y estrenarlo como es debido, necesitas tres millones de euros, dos grandes estrellas del cine patrio, el apoyo de un gran canal de televisión así como subvenciones del Estado… Pinta difícil, ¿no?

Pero en vez de obcecarte en todo lo que no tienes, ¿y si giras la tortilla? Resulta que tienes un grupo de amigos/as de lo más variopinto (capaces de generar cientos de guiones por sí mismos/as), una videocámara decente, un equipo de audio que puedes conseguir prestado o barato, algunas personas dispuestas a echarte una mano… ¡Empieza por nutrirte de lo que tienes a tu alrededor, filma y aprende a hacer cine con aquello de lo que sí dispones!

Robert Rodriguez

Una pistola, un maletín, una tortuga

Esas son las tres cosas con las que Robert Rodriguez filmó “El Mariachi“, su debut en el largometraje. Cuenta la leyenda que, con una videocámara prestada, 7.000 dólares conseguidos incluso a costa de dejar que experimentasen médicamente con su cuerpo,  y la inestimable ayuda de amigos y familiares, logró rodar un pequeño film de acción con muchísima personalidad, que acabó valiéndole un acuerdo con Columbia Pictures y el salto a Hollywood.

Está de fábula ser muy ambicioso, en serio. ¡Pero todo tiene su momento! Christopher Nolan no empezó su carrera rodando mastodontes como “Inception” o “Dunkirk“: para ello, tuvo que iniciar su andadura con “Following, filmada con un presupuesto ínfimo y solamente en fines de semana.

Y lo mismo te puedo decir de Paco León. Pese a que ya era un actor y humorista de lo más exitoso, se le cerraban las puertas para rodar películas. Así pues, apostó por un modelo innovador y de lo más razonable: en vez de levantar montañas, cogió a su madre y a su hermana (María León, que también es actriz y además prodigiosa), y levantó una película entera a su alrededor, que acabó distribuyendo simultáneamente en cines, formato físico y VOD. ¿El resultado? ¡Actualmente compagina una brillante trayectoria como actor con la dirección de cine de alto presupuesto y publicidad!

Entonces, mi consejo es: “Sueña en grande, pero haz en pequeño“. En lugar de pensar en el gran salto que tienes que dar, divídelo en pequeños pasos y en objetivos alcanzables. ¡Allánate el camino con pequeños proyectos que sí puedas hacer, cada uno mejor que el anterior, hasta llegar a tu película soñada!

¡Aquí tienes el vídeo!

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¿De qué vivo siendo actor?

¿De qué Vivo como Actor/Actriz?

¡Muy buenas! Parece que me es imposible mantener mi compromiso de un post por semana en esta web… En las últimas semanas, he tenido mil rodajes (¡Incluyendo un corto rodado y editado en apenas 48 horas!) y mil entregas exprés, ¡pero ante todo tú, quien estás leyendo este post, eres mi absoluta prioridad!

En esta nueva entrada, quiero continuar con lo expuesto en el anterior post. Si en dicho artículo hablaba sobre lo importante que es para un actor o una actriz mantenerse positiv@, aquí toca hablar sobre la gran pregunta que surge después: “¿De qué vivo como Actor/Actriz?“.

Opción 1: Vivir del cine, del teatro y/o de la publicidad

Ésta es la respuesta más obvia y de perogrullo: ¡vivir interpretando, sin más! Sin embargo, el “Cómo” no es tan obvio como el “Qué”, ¿cierto?

En este caso, se trata de que consigas una buena agencia o un/a representante aún mejor. Con su ayuda y tu propio tesón, podrías tener un ritmo de castings que te permita acabar ganándote la vida, bien rodando ficción y/o publicidad, o bien haciendo teatro.

Cada opción tiene sus ventajas e inconvenientes. Por ejemplo, el teatro te va a realizar muchísimo actoralmente, pero suele implicar cobrar según taquillaje y bastante precariedad económica. En cambio, la publicidad es muy interesante a nivel monetario (sobre todo la internacional), pero no siempre conlleva una satisfacción interpretativa. Y a medio camino está la ficción, que suele ser muy enriquecedora pero que oscila entre el más absoluto low cost hasta producciones de considerable presupuesto.

Opción 2: Teatro educativo o infantil

Otra opción a tener en cuenta es el teatro educativo o infantil, que no siempre son la misma cosa aunque así lo parezca.

Existen muchísimas compañías que se dedican a hacer giras por todo el país, representando obras basadas en cuentos o en textos educativos. Su público varía entre niños y niñas, hasta adolescentes (un público algo más… complejo, pero que también disfruta mucho de este tipo de teatro).

Personalmente, conozco a muchos actores y actrices que viven o han vivido de este tipo de teatro, o bien de las animaciones, ¡así que te recomiendo que lo tengas en cuenta!

Opción 3: Montar tu compañía o productora

Si no te dan trabajo, ¡créalo! En este caso, siempre tienes la opción de constituir una compañía teatral y de ser tú mism@ quien escoja los textos, tus compañer@s de reparto, dónde haréis bolos…

Y si estás interesad@ en el campo audiovisual, ¡crea tu propia productora! Si tienes un equipo fuerte, tanto en lo actoral como en lo técnico (director@s, fotografía, sonido…), puedes dedicarte a realizar videobooks actorales, cortometrajes, publicidad, otros proyectos de ficción… ¡No son poc@s los actores y actrices que acaban optando por alguna de estas dos opciones!

Opción 4: Impartir cursos o talleres

Ojo con este punto, porque es más delicado de lo que parece… Y es que, de un tiempo a esta parte, noto un cierto cansancio generalizado de los actores y las actrices hacia los cursos y talleres de casting, interpretación para cámara…

No es de extrañar, ya que ha habido una burbuja de cursos en toda regla, que en apenas dos años ha estallado. Ahora, se prioriza mucho la categoría de quien imparte el curso y las oportunidades que pueda generar dentro de la industria, ¡pero eso no quita que quizás tú tengas conocimientos muy interesantes que aportar!

Así pues, si no lo sabías o no lo tenías en cuenta, que sepas que también existe la opción de la docencia, y ésta es muy amplia, ¡incluyendo campos que no son directamente interpretativos pero que se basan en la comunicación y expresión corporal o verbal!

Opción 5: Trabajar en otro sector a tiempo parcial

La dura realidad de este país es que los sectores creativos son bastante vocacionales… ¡Y eso conlleva que muchas veces, más de las que nos gustaría, hay que acabar trabajando en algo no relacionado con la interpretación!

Si ahora mismo te encuentras en esa tesitura, recuerda: tener un trabajo a tiempo parcial no es el fin del mundo. Al final, ¡estás dedicando 5 horas al día en generar los recursos que te permitan seguir haciendo lo que más te apasiona!

Y quién sabe cuándo puedes acabar dando la campanada y vivir muy bien de tu trabajo como actor o actriz… 😉

¡Aquí tienes el vídeo!

¿Qué te ha parecido?

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Foto grupo Microteatre

Convirtiendo lo negativo en Positivo

Una de las constantes en el sector actoral es el “No”. ¡Y es que l@s intérpretes pertenecemos a un oficio con las mayores cuotas de rechazo que puedas imaginar!

El “No” llega de muchas formas y en muchos colores: “Lamentablemente, no has sido seleccionado“, “Te tendremos en cuenta para futuros proyectos“… o, directamente, nunca llega, teniendo que imaginárnoslo en medio de un vasto silencio que sin embargo habla por sí mismo.

Además, las estadísticas sobre esta profesión son bastante deprimentes… Así pues, es asombrosamente fácil tener bajones de ánimo o plantearnos tirar la toalla.

Frame "AFDC"
Quizás volver a las apuestas ilegales no es tan mala idea…

Qué deprimente todo… ¡O quizás no tanto!

¡Ahora vienen las buenas noticias! Un actor o una actriz puede ser más simpátic@, más paciente, más guap@ (sí, en el mundo actoral esto importa)… pero absolutamente tod@s tenemos una cualidad que nos une: la resiliencia.

Por más que todo parezca perdido, y que el resto del mundo nos recuerde lo bonito que es tener un trabajo estable, dinero para hacer mil cosas, un plan de futuro definido… Simplemente, no nos rendimos. Somos cabezon@s, y ahí seguimos, como rocas ancladas firmemente a la tierra y luchando contra la corriente, esperando a que un día ésta circule a nuestro favor.

Por eso mismo, me gustaría hablar de algo que considero fundamental para cualquier intérprete: saber convertir el “No” en un “Sí”.

Un ejemplo muy claro:

“NO ME HAN COGIDO EN ESTE CASTING”

¿Y si te dijera que es muy fácil cambiar esa frase por…?

“SÍ HE OBTENIDO UN APRENDIZAJE DE ESTE CASTING, Y SÍ DARÉ OTRA VEZ MI 100% EN EL PRÓXIMO CASTING QUE ME SALGA”

La importancia de mantenerse firme

Como dijo aquel sabio una vez: “You may say I’m a dreamer…” (Para los no duchos en la lengua de Shakespeare, traducidlo como “David, eres un panoli de cuidado“). ¡Pues quizás sí, no lo niego! Pero, ¿no es precisamente nuestra capacidad para soñar lo que nos hace querer vivir de la interpretación y de contar historias?

Personalmente, la magia de ser actor o actriz es que hacer castings ES una oportunidad en muchos sentidos: para interpretar delante de una audiencia de lo más exigente; para aprender a encajar las negativas y las críticas; para trabajar la paciencia; para desarrollar el músculo de la resiliencia; y sobre todo, ¡para ejercitar la memoria y la creatividad, a base de aprendernos separatas!

Foto grupo Microteatre
Al final, con lo que te quedas es con las vivencias 🙂

Trabajar es el premio

Siempre me gusta recurrir a una cita que escuché decir a Luci Lenox: “Para un actor, su trabajo es buscar trabajo. Una vez te sale el proyecto, el resto es simplemente disfrutar del premio“. Dado que esto es bien cierto, ¿por qué no tomárnoslo como algo natural, inherente al duro pero apasionante oficio que hemos escogido, y levantar la cabeza para seguir trabajando, con el ánimo alto y muchas ganas de seguir aprendiendo?

A fin de cuentas, eso nos hará disfrutar más del camino y obsesionarnos menos con el destino, ¡y se disfruta mucho con las sorpresas que llegan, si estás verdaderamente receptiv@!

Dicho todo esto, espero que este artículo haya podido encender una chispa en ti (aunque si no lo necesitabas, ¡te felicito de corazón!). Y, por lo demás, si te ha gustado este post, ¡suscríbete a esta web para más contenidos! ¡Un abrazo y hasta pronto!

PD: Para quienes estéis diciendo en vuestro interior: “Muy bonito todo lo que cuenta el notas éste, ¿pero de qué como yo mientras?“… ¡Bien, de esto hablaré en el siguiente post!

Frame "El Espejo"

4 Diferencias entre el Teatro y el Microteatro

Muy recientemente, he tenido la inmensa oportunidad de representar un texto maravilloso, con un equipo inmejorable: “El Espejo”, escrito y dirigido por Esther No Existe y con una compañera tan generosa como Itsaso Frasquier.

La cosa es que hicimos teatro… a pequeña escala. Me explico: era una obra de microteatro, con una duración de aproximadamente 20 minutos y representada en un escenario de tamaño reducido, con el público muy cerca de nosotros en todo momento.

Pese a ser una experiencia prácticamente igual de intensa y exigente que una obra de teatro convencional, existe una serie de diferencias clave entre actuar en un microteatro y una obra teatral. Por eso, ¡en este artículo quiero compartir 4 diferencias entre el teatro convencional y el microteatro!

Frame "El Espejo"

1. TIENES 15/20 MINUTOS PARA ASOMBRAR

La duración no es una diferencia menor: mientras que en una obra teatral, el equipo creativo y artístico tiene una hora o más para provocar todo tipo de emociones en el público, ¡en una obra de microteatro hay que asombrar, emocionar y sorprender al público en apenas un cuarto de hora!

Esto hace que el ritmo sea mucho más picado, y que la intensidad emocional en los diálogos y las acciones tenga que ser mucho mayor. Con 15 o 20 minutos, apenas hay espacio para tiempos muertos, y esto no solo es aplicable al texto sobre el que se trabaja… ¡Tan importante es que el texto se sostenga, como que el reparto mantenga en todo momento la atención e implicación del público!

Y es que perder la conexión con la audiencia una sola vez puede marcar la diferencia entre que les guste nuestro trabajo, o que les resulte indiferente

 

2. EL ESPACIO ES MUCHO MÁS REDUCIDO

Este punto está muy ligado al siguiente de la lista: el escenario suele ser mucho menos espacioso que en una sala de teatro convencional. Es más, ¡muchas veces ni siquiera suele haber un escenario como tal!

En muchas ocasiones, interpretar en una obra de microteatro implica actuar en una sala, donde la ficción planteada por la obra y el público conviven sin franja separatoria alguna. Esto plantea una serie de limitaciones gestuales y de movilidad, ¡pero también ofrece muchas oportunidades!

Por ejemplo, en Microteatre Barcelona se ha jugado muchísimo con el espacio y con innovar narrativamente, gracias a la tecnología. Esto implica que, en distintas obras, como “No estamos solos” (dirigida por Manuel Mira y donde actué junto a Ricard Balada), ¡incluso nos permitíamos interactuar con elementos como una pantalla de televisión sincronizada a una videocámara!

Por supuesto, en el teatro convencional también se innova y se juega con estas posibilidades, pero en el caso del microteatro, la corta duración de las piezas y las peculiaridades del espacio ofrecen muchas posibilidades insospechadas, que compensan lo reducido del espacio.

Poster "No estamos solos"

3. El Trabajo de Cuerpo y de Voz es distinto

Habiendo establecido ya que el espacio es muy reducido, también es cierto que eso juega a nuestro favor en cuanto al trabajo de voz. Y es que, en una sala de teatro convencional, es imprescindible proyectar muchísimo la voz en todo momento, incluso en momentos que piden diálogos más bien íntimos y cercanos. No en vano, ¿cómo queremos que los espectadores de las últimas filas sepan qué estamos diciendo, si no proyectamos hacia ellos nuestras voces?

Sin embargo, en microteatro el tamaño de la sala es menor, y eso también implica que hay menos asientos, menos filas y menos espectadores. Esto, interpretativamente, permite una mayor intimidad entre el reparto, y algo más de relajación a la hora de proyectar la voz. Esto no quiere decir en absoluto que no haya que hacer llegar nuestro diálogo a la audiencia (¡Faltaría más!), pero sí que el esfuerzo e incluso la impostación vocal son algo menores.

Además, el trabajo de cuerpo es completamente distinto. Nuestra expresividad debe estar algo más rebajada, en función de cuan cerca se encuentre el público de nosotros/as. Y es que lo que, en un escenario de gran tamaño y con un público separado, parece natural, ¡en una obra de microteatro puede resultar forzado o demasiado histriónico!

Así pues, es fundamental para cualquier actor o actriz, hacer un ejercicio de comprensión sobre el espacio en que nos movemos, para así calibrar adecuadamente qué trabajo expresivo, corporal y vocal debemos ofrecer para que el público entre en nuestro juego.

 

4. LA CERCANÍA CON EL PÚBLICO

Finalmente, y éste es un punto que ha sido clave en todos los anteriores: ¡en microteatro sueles tener al público casi rozándote! Esto implica, no solo regular tu intensidad física y emocional (como ya he mencionado antes), sino que la energía que la audiencia ofrece se siente en todo momento durante nuestro acting, ¡incluso condicionándolo!

En muchas ocasiones, me ha pasado que he reaccionado actoralmente de una forma u otra, en función de si el público estaba tenso, se reía, de si notaba a alguien emocionarse, de si se asustaban… ¡Es un proceso mágico, y personalmente recomiendo sucumbir a él!

A todos/as nos condiciona, en mayor o menor medida, la forma como reacciona el público a cómo nos estamos desnudando emocionalmente. Por eso, es mejor no resistirse, sino aceptarlo y abrazarlo, integrando los estímulos y la energía que el público nos da, y usando esa energía a favor del texto. ¡Los resultados siempre son mágicos y logran sorprenderme!

Selfie "No estamos solos"

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Cómo evitar el Bloqueo de la Página en Blanco

Cómo evitar el Bloqueo de la Página en Blanco

Escribir un guión de teatro, cine o publicidad, así como una novela, un relato corto… es un ejercicio creativo de lo más apasionante. ¡Y es que no existen límites hacia nuestra imaginación!

Pero hay un pánico al que tod@s l@s escritor@s y creativ@s nos enfrentamos casi a diario… ¡Esa odiosa, temida y aterradora página en blanco! Después de muchos guiones a mis espaldas, y una novela autoeditada y autopublicada en Amazon, puedo decirte algo con total seguridad: ¡esa sensación nunca desaparece!

Por eso, inspirado por numerosas conversaciones con amig@s y conocid@s, y por haber descubierto el libro “Libera tu magia” de Elizabeth Gilbert, ¡aquí te dejo un post sobre cómo evitar el bloqueo de la página en blanco!

Ace Ventura loco
Así acaba un@ escribiendo…

1. Escribe lo primero que se te ocurra

Haz esto. TAL CUAL. Ni te lo pienses. Muchas veces, la razón por la que la página en blanco continúa inmaculada, es simplemente porque no tenemos claro cómo arrancar.

En la escritura, igual que en el deporte de alta competición, el arranque siempre es la parte más complicada. Por supuesto, el resto del camino también importa, pero un buen arranque te dará muchísimas posibilidades de llegar victorios@ a tu meta.

¿Qué significa esto? Que lo mejor que puedes hacer es, si no sabes cómo empezar a andar en tu historia, ¡echa a correr, sin pensar en hacia dónde quieres llegar! Como mínimo, avanzarás mucho más que quedándote donde estás.

Y es que la técnica de la escritura automática lleva siendo utilizada por grandes artistas desde tiempos inmemoriales. Grosso modo, se trata de dejar fluir tu imaginación y transcribir lo primero que se te ocurra, sin juzgar ni censurar. Ya tendrás tiempo de revisar y de ser todo lo perfeccionista que desees, pero por ahora se trata de que AVANCES, y de que sientes los pilares en los que se sostendrá tu historia.

Porque una página en blanco es solo eso: la nada más absoluta.

2. Organiza previamente tus ideas

Personalmente, antes de ponerme a escribir el guión, relato o novela en cuestión, siempre elaboro un documento. Ese documento es la biblia del proyecto: contiene un listado de personajes principales y secundarios, una descripción lo más detallada de cada uno de estos personajes, una sinopsis completa de la trama, una escaleta…

Y es que, para mí, la mejor forma de evitar callejones sin salida, incoherencias argumentales, agujeros de guión o, directamente, bloqueos creativos, es zambullirme completamente en el universo que estoy creando.

Conocer a fondo el mundo que estoy componiendo con cada detalle, así como todos los rasgos distintivos que hacen únicos a los personajes, es lo que me permite después dejar fluir mis ideas e improvisar sobre la marcha. Un ejemplo de ello es mi novela “Las Muletas del Quijote”: su último capítulo y el desenlace fueron ideas de última hora, que me hicieron cambiar por completo el final que tenía pensado desde hacía meses. Pero para llegar a este punto, primero hizo falta mucha dedicación previa.

A fin de cuentas, siempre digo que “para jugar, primero hay que hacer los deberes“.

3. Asume que lo primero que escribas nunca será lo definitivo

Este punto es súper importante, no imaginas hasta qué punto. Muchas veces, nos empeñamos en que lo que estamos escribiendo sea impecable, y que refleje a la perfección la gran historia que tenemos en nuestro corazón, y en nuestra mente.

¡Error! Escribir es reescribir, y por más que te empeñes, por muy bien que narres tu historia desde el primer borrador, ¡siempre acabarás haciendo cambios, mejoras y correcciones!

Pero aquí viene lo bueno: esto no solamente es positivo, ¡sino que es muy necesario! Conviene que escribas un primer borrador, se lo envíes a tres o cuatro personas de tu absoluta confianza (¡Eso sí, cúrate en salud y regístralo antes!), que lo dejes reposar y te tomes un merecido descanso.

Así, cuando regreses al proyecto, ya con un feedback de las personas que han leído, podrás revisarlo con la mente más fresca, y detectarás cosas a mejorar que antes ni se te hubieran pasado por la cabeza.

Por eso mismo, ¡relájate y escribe “lo que se te salga”!

Gato escribiendo

4. Mantén a raya tu perfeccionismo

Recientemente, descubrí en el Instagram de Nacho Muñoz (un verdadero crack del Marketing y como formador) una frase que me gusta mucho, y que sin saberlo ya era mi mantra, mi lema personal. La frase en cuestión decía lo siguiente:

HECHO es mejor que PERFECTO“.

Abrumadora, ¿verdad? Y es que muchas veces, en más ocasiones de las que desearíamos, nos dejamos arrastrar por el miedo que comentaba en el punto anterior: el miedo a que lo que escribamos no esté a la altura de la gran y perfecta idea que tenemos en nuestra cabeza.

O, peor todavía: esa necesidad a la que nos agarramos, mucho más destructiva que creativa, de que lo que presentemos al mundo esté perfecto.

Lo primero que hay que asumir es, sencillamente, que la perfección NO EXISTE. Es un invento de nuestras mentes, y por definición es contraria al mundo. La naturaleza hace su trabajo de forma brillante, pero también está repleta de accidentes (unos afortunados y otros… no tanto) así como de errores y pifias. Si el mundo no es perfecto, ¿cómo íbamos a serlo nosotr@s, como seres humanos?

Además, la calidad de un texto es totalmente subjetiva. Lo que en tu mente es brillante y redondo, en la mente de otra persona es banal o está por pulir todavía.

Me duele horrores hablar con personas con un talento brillante para la escritura, y que me digan que no publican sus textos ni siquiera en un blog, bien porque son demasiado perfeccionistas, o bien porque temen enseñar su creatividad al mundo. Personalmente, creo que cada persona tiene un don en su interior, lo desarrolle o no, ¡y que ese don solo tiene sentido si es compartido!

Así pues, si me aceptas un humilde consejo: ignora al pequeño saboteador de tu mente que te hace procrastinar, y escribe, escribe y ESCRIBE. ¡Y publica, que seguro que habrá muchas personas deseosas de saber qué historias eres capaz de narrar!

5. Tómate un descanso… ¡por ahora!

A veces, nos centramos tanto en hacer, hacer y hacer que nos olvidamos de relajarnos, desconectar y respirar un poco.

Vivir es muy necesario para crear, así que te recomiendo que, de vez en cuando y siempre que lo necesites, descanses un poco. Haz otras cosas, sal a hacer deporte (¿Sabías que el ejercicio fomenta nuestra creatividad?), ve al cine, ve al teatro, lee, sal a tomar algo… ¡Y toma el aire!

Todo esto no solo te hará salir de tu fase de estancamiento o bloqueo, sino que mejorará tu estado de ánimo, y para cuando vuelvas a ponerte a escribir, ya más fresco, te sentirás más predispuesto creativamente.

Eso sí, ¡que tu descanso no sea un pretexto para procrastinar!

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